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Guía · Precios y presupuestos

¿Cuánto cuesta una página web profesional en 2026?

Los rangos reales del mercado español por tipo de web, los costes que no salen en el presupuesto y cómo comparar sin llevarte sustos.

G&G Elcano · Estudio digital en Mungia (Bizkaia) · Julio 2026

Pides tres presupuestos para la web de tu negocio y te llegan tres cifras que no se parecen en nada: una de tres dígitos, otra de cuatro y una tercera que te hace releer el correo. ¿Te están timando en alguno? Probablemente no. Es que no te están presupuestando lo mismo.

«Una página web» es una etiqueta tan ancha como «un vehículo»: cabe desde el patinete hasta la furgoneta de reparto. Por eso la pregunta, a secas, no tiene una respuesta seria. Lo que sí existe son horquillas de mercado bastante estables, y conocerlas te da criterio para leer un presupuesto y detectar cuándo algo no cuadra.

Esta guía la firmamos desde G&G Elcano, un estudio digital de Mungia (Bizkaia). Vivimos de hacer webs, así que aquí no encontrarás nuestra tarifa: encontrarás los números del mercado y las preguntas que deberías hacer a cualquiera, incluidos nosotros.

Los cuatro escalones del mercado en 2026

Simplificando lo justo, en España una web se consigue por cuatro vías, cada una con su horquilla de precio y su letra pequeña.

1. Te la haces tú. Wix, Squarespace, WordPress.com o cualquiera de los constructores con IA que han florecido estos años. El desembolso es una suscripción, normalmente entre 100 y 300 euros al año con dominio incluido. El coste gordo va aparte: tus tardes. Y el resultado suele cantar.

2. Un freelance. Para una web corporativa de pocas páginas, el mercado español se mueve grosso modo entre 400 y 1.500 euros de pago único. Hay profesionales excelentes en este rango. El riesgo no es la calidad, es la continuidad: si dentro de un año necesitas un cambio y esa persona ha cambiado de vida, te quedas con una web huérfana.

3. Un estudio o agencia. Aquí la horquilla habitual para un negocio local va de 1.500 a 5.000 euros, y lo que pagas de más debería notarse en lo que rodea al diseño: textos pensados para vender, fotos cuidadas, ficha de Google conectada, soporte cuando algo falla. Debería. Pídelo por escrito.

4. Desarrollo a medida. Tiendas online complejas, reservas con lógica propia, integraciones con tu programa de gestión. Se presupuesta por proyecto y rara vez baja de 5.000 euros; superar los 15.000 no es raro. La mayoría de negocios locales no necesitan llegar aquí.

Lo que no sale en el presupuesto (y pagarás igual)

El precio de hacer la web es solo la entrada. Una web viva genera gastos cada año, y conviene ponerlos sobre la mesa antes de firmar, no cuando llegue el primer recibo sorpresa.

El presupuesto barato que no dice quién mantiene la web no es barato. Es un precio incompleto.

Por qué la misma web puede costar 600 o 3.000 euros

Vuelve a los tres presupuestos del principio. Casi seguro que el barato cuenta con que tú aportas textos y fotos, monta una plantilla y ahí se acaba la relación. El caro incluye redacción, sesión de fotos, ficha de Google y un año de mantenimiento. No es la misma web: es el mismo nombre para dos productos distintos.

La manera de comparar es aburrida pero infalible: pide que cada presupuesto desglose partidas y ponlas en paralelo. Diseño, contenidos, alojamiento, mantenimiento, propiedad del dominio, coste de los cambios. Con la tabla rellena, las diferencias de precio dejan de ser misteriosas, y de paso detectas las dos señales de alarma clásicas: el presupuesto que no detalla nada y la permanencia escondida en la letra pequeña.

Hay un tercer aviso que damos siempre: desconfía de quien justifique su precio prometiendo que saldrás el primero en Google. Nadie puede garantizar eso, ni barato ni caro. Lo que sí se puede trabajar con método te lo contamos en la guía de cómo aparecer en Google si tienes un negocio local.

¿Pago único o cuota mensual?

Cada vez más estudios, el nuestro entre ellos, trabajan por suscripción: en lugar de un pago grande al principio, una cuota que cubre diseño, alojamiento y mantenimiento. Para un negocio local tiene lógica, porque convierte la web en un gasto fijo previsible, como la luz o el TPV, con alguien ocupándose de cuidarla.

Pero el modelo solo es sano con dos condiciones: sin permanencia, para poder irte cuando quieras sin penalización, y con el dominio a tu nombre, para llevarte tu dirección si cambias de proveedor. Cumplidas esas dos, la cuota es una buena fórmula. Sin ellas, es un alquiler con el casero dentro de casa.

Entonces, ¿cuánto deberías invertir tú?

Dale la vuelta a la pregunta: ¿cuánto vale un cliente para tu negocio? Si eres una clínica donde cada paciente nuevo deja cientos de euros al año, o un restaurante donde una mesa de cuatro un sábado paga la cuota del mes, la cuenta sale pronto. Si la web te trae dos o tres clientes al mes que hoy se van a la competencia, casi cualquier opción profesional de la tabla se amortiza sola.

Lo que no compensa casi nunca es el punto medio cobarde: pagar poco por una web que no funciona. Cuesta dinero, no trae clientes y encima te deja la falsa sensación de que «eso ya está hecho». Antes de decidir, mira qué hace funcionar a las mejores webs de negocios locales en 2026; y si estás por nuestra zona, en la guía de diseño web en Bilbao y Bizkaia bajamos todo esto al terreno.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta mantener una página web al año?

Como mínimo, el dominio (entre 10 y 20 euros al año) y el alojamiento, que para una web de negocio local suele moverse entre 50 y 150 euros anuales si lo contratas por tu cuenta. A eso súmale el mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad y pequeños cambios. Hay quien lo cobra por horas y quien lo incluye en una cuota mensual. Lo importante es saber, antes de firmar, quién se ocupa y cuánto cuesta cada cambio.

¿Por qué me han dado presupuestos tan diferentes por la misma web?

Porque casi nunca presupuestan lo mismo. Uno incluye textos, fotos y ficha de Google; otro cuenta solo con montar una plantilla con el material que tú le pases. Pide que cada presupuesto detalle las partidas (diseño, contenidos, alojamiento, mantenimiento, a nombre de quién queda el dominio) y compara partida por partida. Ahí las diferencias suelen explicarse solas.

¿Me compensa hacerme la web yo mismo con Wix o con IA?

Si estás empezando y no puedes invertir, es mejor una web autohecha que ninguna. Pero cuenta el coste real: tus horas, la suscripción anual de la plataforma y el resultado, que suele notarse. Si tu negocio ya factura y la web es tu primer escaparate, lo habitual es que salga más rentable encargarla y dedicar ese tiempo a tu trabajo.

¿Es mejor pagar la web de golpe o por cuota mensual?

Ninguno de los dos modelos es malo en sí. El pago único te da la web en propiedad, pero el mantenimiento queda en tu tejado. La cuota reparte el coste e incluye que alguien la cuide, con un requisito innegociable: sin permanencia y con el dominio a tu nombre. Si para irte tienes que pagar meses pendientes o pierdes la web, no es una cuota, es una jaula.

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