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14 agosto 2026Antes de contratar

Doce preguntas para quien te va a montar la web

Nadie te enseña a comprar una web, y se compra una o dos veces en la vida. Estas son las preguntas que deberías hacer antes de firmar con nadie. Con nosotros también.

G&G Elcano · Estudio digital en Mungia (Bizkaia) · Agosto 2026

Casi todos los disgustos con una web no vienen de que quedara fea. Vienen de algo que nadie preguntó al principio y que aparece dos años después, normalmente el peor día.

El problema de fondo es que una web se compra muy pocas veces. No hay costumbre, no hay referencia y casi nadie sabe qué es razonable pedir. Así que se acaba comparando por lo único que se entiende, que es el precio, y el precio es justamente lo que menos cuenta de lo que va a pasar después.

Estas doce preguntas no necesitan que sepas nada de informática. Todas se responden en cristiano y todas tienen una respuesta correcta. Si a alguien le incomoda alguna, ya has aprendido algo.

Lo que tiene que ser tuyo

Este bloque es el importante. Son las preguntas que evitan quedarte atrapado.

  1. ¿A nombre de quién queda registrado el dominio? Tiene que ser tuyo o de tu empresa. Que lo gestione otro está bien; que sea suyo, no. El dominio es lo único que no se puede rehacer.
  2. ¿Con qué correo está dado de alta? Uno al que tú tengas acceso. Si el aviso de renovación llega a un buzón que no controlas, un despiste ajeno puede dejarte sin web.
  3. Si un día nos dejamos de hablar, ¿qué me llevo? La respuesta buena incluye el dominio, los textos, las fotos y una copia completa del sitio. Pregúntalo tal cual, sin rodeos, y fíjate en la cara.
  4. ¿Quién paga el alojamiento y a nombre de quién está? Da igual que lo pagues dentro de una cuota, pero tienes que saber dónde vive tu web y poder recuperar el acceso.
Que otro te lleve la web es cómodo. Que la web sea de otro es un problema que solo se descubre el día que quieres marcharte.

Cómo va a ser el trabajo

  1. ¿Cuándo voy a ver algo de verdad? Tiene que haber un momento temprano en el que veas tu web a medias y puedas decir que no te convence, con tiempo de corregir. Si la ves por primera vez el día que se publica, el riesgo es todo tuyo.
  2. ¿Quién escribe los textos? Es la pregunta que más proyectos atasca. Si te toca a ti, dilo desde el principio y ponle fecha, porque una web terminada esperando textos es una web que no existe.
  3. ¿Las fotos son mías o de banco de imágenes? Las de tu local y tu equipo valen más que cualquier foto comprada. Si van a ser de banco, pregunta con qué licencia, para que no te llegue una reclamación dentro de un año.
  4. ¿Qué pasa si a mitad quiero cambiar algo? Que haya cambios es normal. Lo que tiene que estar claro es cuántos entran y a partir de dónde se factura aparte.

Lo que pasa después, que es lo que más dura

Una web se hace en semanas y se vive durante años. Este bloque es el que casi nadie pregunta y el que más dinero cuesta.

  1. ¿Qué incluye exactamente el mantenimiento? Alojamiento, certificado de seguridad, copias con las que poder volver atrás, actualizaciones y un número de cambios al mes. Y que esté escrito qué cuenta como cambio.
  2. Si quiero cambiar un precio o una foto, ¿cuánto tarda? No busques una cifra heroica, busca una respuesta concreta. «Cosas pequeñas, en el día» es una respuesta. «Cuando podamos» no lo es.
  3. ¿Hay permanencia? Y si la hay, cuánta y por qué. No es pecado, pero tienes que saberlo antes y no al intentar irte.
  4. ¿Quién contesta si la web se cae un sábado? La pregunta incómoda. Vale una respuesta honesta del tipo «hasta el lunes no», siempre que te la digan antes y no después.

Lo que no te van a contar

El precio bajo casi siempre se paga después. No porque nadie te engañe, sino porque una web muy barata suele venir sin las horas de pensar para quién es. Eso no se ve el primer día; se ve cuando no llama nadie.

Nadie puede garantizarte el primer puesto en Google. Se puede trabajar para aparecer, y se puede hacer bien o mal, pero quien te garantice una posición te está vendiendo algo que no controla.

La web no vende sola. Es el escaparate y el sitio donde te confirman antes de llamarte. Si alguien te la vende como una máquina de clientes sin preguntarte cómo consigues los que ya tienes, desconfía.

Preguntas que nos hacen

¿De quién debe ser el dominio de mi web?

Tuyo, o de tu empresa, siempre. Es tu nombre en internet y lo único que no se puede rehacer si cambias de proveedor. Que lo gestione quien te lleva la web es normal; que esté a su nombre, no. Pide ver dónde está registrado y con qué correo, y que sea un correo al que tú tengas acceso.

¿Qué debería incluir un mantenimiento mensual?

Como mínimo alojamiento, certificado de seguridad, copias con posibilidad de volver atrás, actualizaciones y un número de cambios de contenido al mes. Lo importante es que esté escrito qué cuenta como cambio incluido y qué se factura aparte.

¿Es mala señal que no me enseñen nada antes de cobrar?

No siempre, pero conviene saber qué vas a ver y cuándo. Un proyecto sano tiene un momento temprano en el que ves algo real y puedes decir que no te gusta a tiempo.

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