Una tienda de barrio estrena la web un viernes. El domingo entra la primera venta y el dueño hace captura de pantalla. El jueves mira el banco: le han ingresado menos de lo que marcaba el pedido, en un solo apunte junto a otras tres ventas, y nadie sabe decirle qué parte es cada cosa. No se ha roto nada. Simplemente nadie le explicó cómo funciona cobrar por internet.
La pasarela es la ventanilla, no la caja
Cobrar en la web son dos cosas distintas y conviene no mezclarlas. Una es la ventanilla: el formulario donde el cliente teclea la tarjeta. La otra es quién recibe ese dinero, lo guarda unos días y te lo ingresa en tu cuenta. A veces es la misma empresa y a veces no. Y para empezar no hace falta una tienda entera: con un enlace de pago que mandas por WhatsApp o por correo ya cobras.
En España tienes básicamente estos caminos. Los cuatro funcionan; cambian el papeleo, el plazo de ingreso y quién te coge el teléfono cuando algo sale mal.
- El TPV virtual de tu banco. Se contrata en la oficina, el dinero cae en tu cuenta de siempre y en España suele ir por Redsys. Papeleo clásico y soporte de banco.
- Una pasarela independiente. Alta por internet en un rato y panel cómodo, pero es ella quien tiene tu dinero hasta que te lo transfiere.
- Bizum. Cómodo para el cliente de aquí y se enchufa a la tienda a través del banco o de la pasarela. Acompaña a la tarjeta, no la sustituye.
- Transferencia o contrarreembolso. Te ahorras la comisión de tarjeta y ganas pedidos que nunca se pagan y mucho trabajo a mano.
Las comisiones que ves y las que no
Cuando preguntas el precio te dicen un porcentaje por venta más unos céntimos fijos. Es verdad, pero no es la factura. La factura se arma con varias piezas que aparecen en sitios distintos del extracto.
Hay además un detalle que descoloca a todo el mundo: muchas pasarelas ingresan en bloque. Te llega un movimiento único con varias ventas y la comisión ya descontada. Para cuadrarlo necesitas el informe de liquidación de la pasarela, no el extracto del banco. Si no, acabas peleando con el Excel de siempre a final de mes.
- El porcentaje y la parte fija. Haz la cuenta con tu pedido medio, no con uno grande: en tickets pequeños la parte fija pesa muchísimo.
- La cuota mensual. La uses o no la uses.
- Las tarjetas de fuera. Otro país u otra moneda sale más caro, y el cambio de divisa va aparte.
- Cada devolución. Devolver el dinero puede costarte otra comisión, y la de la venta original no siempre vuelve.
- Las reclamaciones. Muchas pasarelas cobran una tasa de gestión por cada una, aunque al final la ganes tú.
La comisión no es el precio de cobrar por internet. El precio es la comisión más lo que tarda el dinero en llegar.
Devolución y contracargo no son lo mismo
La devolución la haces tú: el cliente te escribe, le devuelves el dinero desde el panel y asunto cerrado. El contracargo lo abre el cliente en su banco, sin pasar por ti. A ti te llega el aviso cuando el dinero ya ha salido de tu cuenta.
Y ahí no decides tú ni decide la pasarela: decide el banco del cliente. Te van a pedir pruebas, y son las de siempre: qué vendiste, qué condiciones aceptó, cuándo se entregó y quién lo recibió. Con albarán, seguimiento del envío y correo de confirmación guardados suele ir bien. Sin nada de eso se pierde casi siempre, y puede aterrizar meses después de la venta.
Hay una parte que no se negocia. En una compra por internet la ley da al consumidor catorce días naturales para desistir, con excepciones como los productos personalizados o perecederos. Tenerlo escrito en la web, con plazo y con quién paga el envío de vuelta, te quita discusiones y es lo primero que mira cualquiera cuando hay reclamación.
Qué mira el banco antes de darte el alta
Darte de alta en una pasarela no es abrirte un correo. Te están dando un servicio financiero, así que te piden papeles y te revisan. Esto no lo controla quien te monta la web, ni nosotros: es su protocolo.
- Quién eres. Autónomo o sociedad, datos fiscales y una cuenta a nombre del titular del negocio. Cobrar en una cuenta personal mientras facturas con otro nombre es el primer sitio donde salta todo.
- Qué vendes. Hay actividades que consideran de riesgo y piden documentación extra, o no las aceptan. Mejor saberlo antes de montar la tienda, no el día de abrir.
- Qué pone en tu web. Aviso legal, condiciones de venta, política de devoluciones, datos de contacto y precios con impuestos. Si falta algo, el alta se queda parada.
- Retención de garantía. En negocios nuevos es normal que te retengan una parte de lo cobrado una temporada por si hay devoluciones.
Lo que no te van a contar
Lo caro no es la comisión. Lo caro es el pedido que se queda a medio pagar porque el formulario pide quince datos, o el cliente que te llama preocupado porque no le llegó la confirmación cuando en realidad acabó en su carpeta de spam. Eso se lleva más dinero que el porcentaje, y no aparece en ninguna factura.
La pasarela puede cortarte el grifo. Es un proveedor financiero. Si un mes multiplicas las ventas, o entran muchos pedidos iguales con tarjetas distintas, pueden congelar los ingresos mientras revisan y pedirte documentación. No hay teléfono mágico que lo salte: hay papeles en orden y paciencia.
Tener seis formas de pago no vende más. Multiplica los sitios donde cuadrar dinero y los paneles que nadie mira. Mejor dos bien montadas y cuadradas cada mes que un escaparate de iconos en el pie de la web.
Por dónde empezar
Coge las diez últimas ventas de la web y calcula a mano cuánto quedó de verdad en tu cuenta por cada una. Ese número, y no el del folleto, es lo que te cuesta cobrar. Si no te cuadra con el extracto, descarga el informe de liquidación de la pasarela: ahí está el desglose.
Después, tres cosas cortas. Escribe en media hoja tu política de devoluciones (plazo, estado del producto, quién paga el envío de vuelta) y súbela a la web. Pide por escrito el plazo de abono y si hay retención al principio. Y decide quién cuadra el dinero cada mes y con qué informe. Si además estás montando la tienda ahora, mira el precio partida por partida antes de elegir: el cobro es una de esas partidas, y de las que luego no se cambian gratis.
Preguntas que nos hacen
¿Cuánto cuesta de verdad cobrar con tarjeta en mi web?
Más de lo que pone en el folleto. Al porcentaje por venta hay que sumarle la parte fija de cada operación, la cuota mensual si la hay, el recargo de las tarjetas extranjeras y del cambio de divisa, lo que te cobran por devolver un cobro y la tasa de gestión de cada reclamación. Calcúlalo con tu pedido medio: en tickets pequeños la parte fija pesa muchísimo.
¿Qué es un contracargo y quién lo paga?
Es cuando el cliente reclama el cobro directamente a su banco en lugar de pedirte la devolución a ti. El dinero sale de tu cuenta primero y después tú presentas pruebas: condiciones aceptadas, albarán, seguimiento del envío y correo de confirmación. Decide el banco del cliente, no tú ni la pasarela. Sin documentación guardada lo normal es perderlo, y puede llegar meses después de la venta.
¿Cuánto tarda en llegar a mi cuenta el dinero de una venta online?
Depende de quién te lo ingrese, así que conviene preguntarlo por escrito antes de firmar. Inmediato no es: la pasarela o el banco agrupa los cobros y hace una liquidación cada cierto tiempo, con la comisión ya descontada. En negocios recién abiertos es habitual que retengan una parte una temporada por si hay devoluciones, de modo que la primera liquidación suele ser la más floja.
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